A lo largo de la historia han existido muchos pacientes cuya patología nos ha ayudado a entender mejor el
funcionamiento de nuestro cerebro. El más famoso es
Henry Gustav Molaison (más conocido como
H.M.). Cuando tenía 7 años, H.M. tuvo un accidente de bicicleta, a los 10 empezó a sufrir ataques epilépticos, y al cumplir 16 la gravedad de éstos empeoró. A los 27 los ataques le incapacitaban tanto que los médicos decidieron extraerle parte de su lóbulo temporal. Y entonces...
Fue a partir de entonces cuando su memoria empezó a fallar. A partir de entonces fué incapaz de aprender nada nuevo, hasta el punto de que no volvió a recordar su edad, los nombres de las personas a las que acababan de presentarle y demás información que se debe usar en la vida diaria. Pero funcionaba correctamente su
memoria a corto plazo, que retenía pensamientos durante 20 segundos, suficientes para mantener una conversación coherente o desarrollar ciertas tareas. Se describía a sí mismo “como despertando continuamente de un sueño… cada día está aislado”.
Su tragedia se convirtió pronto en una fuente de información crucial para la ciencia. Analizando su cerebro los científicos demostraron, entre otras cosas, que
la memoria es una función cerebral completamente independiente, y que parte de sus estructuras claves residen en el lóbulo temporal. Describieron las diferencias entre la memoria a corto plazo y la memoria a largo plazo. Y también descubrieron que existía
otro tipo de memoria que le permitía
adquirir destrezas y habilidades motoras normalmente, por ejemplo aprender a montar en bicicleta, aunque era incapaz de
recordar dónde o cuándo había aprendido.
A H.M. se le considera el sujeto individual más estudiado en la historia de la neurociencia. Y no sólo porque su caso fuera interesante, sino por su manifiesto deseo de ser estudiado. Hablando de su neurocirujano, H.M. dijo en una ocasión: “Lo que ha aprendido sobre mí ayudará a otros; eso me alegra”.
La pregunta más común que se hacían quienes conocían la historia de H.M. era: ¿Qué pasa
cuando se mira al espejo? Podemos imaginar que debía manifestar sorpresa e incredulidad ante la visión de un hombre tan viejo, porque no recordaba las décadas que habían pasado desde 1953, cuando su memoria estaba intacta, sin embargo, se pudo comprobar que cuando veía su imagen reflejada en el espejo su expresión facial no cambiaba. “En una ocasión le preguntaron '¿Qué piensas sobre tu aspecto?' Y él respondió: 'No soy un chaval'. Su respuesta revelaba su sentido del humor y la aceptación de la imagen que veía en el espejo. Aunque la falta de preocupación de H.M. también se puede atribuir a su amigdalectomia lateral – carecía de las estructuras cerebrales donde residen el miedo y la ansiedad –, también es posible que percibiera su cara como algo familiar por su exposición diaria año tras año”. De eso, añade la investigadora, se ocuparían ciertas regiones cerebrales, como el córtex posterior parahipocampal, que seguían intactas y que parecen jugar un papel clave en la sensación de
familiaridad.
Lamentablemente, como bien se detalla en este artículo del país
http://www.elpais.com/articulo/Necrologicas/Henry/Gustav/Molaison/H/M/paciente/amnesia/pura/elpepinec/20090129elpepinec_1/Tes/ , recientemente murió, y actualmente se estudia su cerebro en un laboratorio al que tenemos acceso libre en
http://thebrainobservatory.ucsd.edu/hm_live.php
Para quién le llame la atención este tipo de afección de la memoria, recomiendo la película "Memento", cuyo protagonista padece de Amnesia anterógrada.
Gracias a H.M. por los avances que ha hecho posibles, que ayudarán a muchos otros.
Garkas